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«La situación ya no es preocupante; es angustiante»
Locales 20 de julio de 2026

«La situación ya no es preocupante; es angustiante»

El presidente del Centro de Jubilados y Pensionados de Quequén, Daniel Argibay, describió un escenario social cada vez más complejo para los adultos mayores.

El invierno 2026 expone con mayor crudeza las dificultades económicas que atraviesan miles de adultos mayores. La caída del poder adquisitivo, el incremento sostenido de los servicios, el costo de los medicamentos y la necesidad de recurrir a créditos para afrontar gastos básicos fueron algunos de los ejes de la entrevista que el presidente del Centro de Jubilados y Pensionados de Quequén, Daniel Argibay, concedió este lunes 20 de julio al programa Voces de la Tarde que conduce Jorge Gómez por Radio Noticias Necochea 97.3 FM.

Al ser consultado sobre la realidad cotidiana de quienes concurren a la institución, Argibay no dudó en definir el momento que atraviesan los jubilados. «La situación no es preocupante, es angustiante», afirmó, marcando desde el comienzo el tono de una conversación atravesada por la preocupación social.

El dirigente explicó que el Centro mantiene una intensa actividad comunitaria y recibe diariamente a personas que, además de participar de las propuestas recreativas, encuentran allí un espacio para expresar sus dificultades. Según señaló, el primer compromiso que asumen los adultos mayores es pagar los servicios, aun cuando ello implique resignar la compra de alimentos.

«Hay jubilados que nos dicen que ese día solamente desayunaron», expresó Daniel Argibay, quien remarcó que esa realidad se repite con demasiada frecuencia. También indicó que la institución entrega bolsones de alimentos y articula con otras organizaciones solidarias, aunque reconoció que la ayuda resulta insuficiente frente a la magnitud de la demanda.

Durante la entrevista sostuvo que el problema ya excede la situación individual de los jubilados. «Muchos hijos están igual o peor que sus padres y ya no pueden ayudarlos», puntualizó, al tiempo que insistió en que se trata de una cuestión humanitaria antes que partidaria.

Uno de los aspectos que más preocupación le genera es el creciente endeudamiento. Daniel Argibay aseguró que numerosos jubilados recurren a créditos personales e incluso a financieras informales para poder afrontar gastos esenciales. «Sacan créditos para comer», afirmó, describiendo una realidad que, según dijo, también se refleja en el incremento de la mora bancaria y en las tarjetas de crédito al límite.

El presidente del Centro de Jubilados y Pensionados de Quequén también hizo referencia a las dificultades para acceder a tratamientos médicos y prótesis, relatando casos de personas que esperan desde hace más de un año una intervención o un elemento indispensable para recuperar su movilidad. Esas historias, explicó, forman parte de las conversaciones cotidianas que mantiene con quienes llegan a la institución en busca de ayuda o simplemente de ser escuchados.

Argibay reconoció que muchas veces el Centro funciona como un verdadero espacio de contención. «La gente viene y se confiesa», expresó, al describir el vínculo que se genera con los adultos mayores. Señaló que, además de alimentos, gestionan frazadas, sábanas y otros elementos básicos gracias al trabajo conjunto con comedores, organizaciones sociales e instituciones de la comunidad.

En otro tramo de la entrevista, comparó la situación actual con la crisis de 2001. Sin ocultar su posición política, aclaró que su análisis responde a lo que observa diariamente. «Este golpe económico hacia la clase trabajadora y los jubilados ha sido atroz», sostuvo, al tiempo que reclamó políticas que contemplen la realidad de quienes viven con ingresos fijos frente al aumento permanente del costo de vida.

Daniel Argibay también manifestó su preocupación por el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y el impacto que esas dificultades tienen sobre toda la economía local. A su entender, la crisis alcanza tanto a jubilados como a trabajadores, docentes, empleados públicos y pequeños comerciantes.

Sobre el futuro inmediato, el dirigente se mostró poco optimista. «No veo ningún dato que me haga pensar que esto va a mejorar en los próximos meses. Ojalá me equivoque», expresó, aunque aclaró que desea un cambio de rumbo que permita recuperar el poder adquisitivo de los sectores más golpeados.

Hacia el final de la entrevista volvió a insistir en que el mayor desafío pasa por recuperar la solidaridad. Consideró que muchas instituciones continúan haciendo un enorme esfuerzo para asistir a quienes más lo necesitan, pero advirtió que el individualismo también se ha instalado con fuerza en la sociedad.

Su testimonio dejó al descubierto una realidad que, según afirmó, se repite todos los días detrás de las puertas del Centro de Jubilados y Pensionados de Quequén, o sea adultos mayores que, después de toda una vida de trabajo, hoy enfrentan la incertidumbre de no saber si podrán pagar los servicios, comprar los medicamentos o, simplemente, poner un plato de comida sobre la mesa.

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